domingo, 17 de junio de 2012

Loa al volante central

Por: Camilo Serrano.

Durante mis (cortos) años de mediocridad amateur he desempeñado dos posiciones infelizmente menospreciadas: defensa central y volante de recuperación. Posiciones de quinta, que nadie desea y que parecen destinadas a quienes, como yo, no fuimos bendecidos por la gracia de nuestro señor Garrincha.

El fútbol moderno (esa gigantesca máquina de hacer dinero) privilegia a los "falsos nueves", los volantes polivalentes, los pivotes ultradopados, y esos laterales que parecen velocistas de la Liga de la Justicia. Y entre tanto, los defensas y volantes centrales son cada vez más torpes, más grandes, más brutos. Una especie de regla de distribución del talento los convierte en los perjudicados de las miserias del fútbol de guerra de posiciones (sobre lo que ya escribo algo más largo) que sufrimos hoy en día.
 

Y, así, de repente, me entero que se va Verón. Que en La Plata, en ese club que tanto daño le hizo al juego bonito suramericano, el infame Estudiantes, se va un gladiador del medio campo de esos que parecieran destinados a extinguirse.

Desde esta ardiente ciudad, en un Día del Padre con corte de agua, valga un homenaje a Juan Sebastián Verón, un volante que parece sacado de otro tiempo, que reunió en su juego la argentinísima tradición de los onces que iniciaban juego a partir de confrontar al otro y que parecen contar con tres pulmones.






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